miércoles, 16 de julio de 2014

La importancia de las actualizaciones

Actualizaciones

El día que Leonardo descubrió que los programas también tienen que actualizarse

Imagen de Carlos con su abuelo Leonardo

Leonardo entró a casa y pasó al despacho donde tenía instalado el ordenador. Se sentó mientras desembalaba impacientemente el nuevo juego de mus virtual que acababa de adquirir. Arrancó el ordenador y en la pantalla apareció la familiar imagen de arranque de Windows.

Cuando hubo arrancado, abrió el lector de CD y colocó el juego sobre ella. La empujó y esperó a que se abriese el mensaje del instalador. Aceptó todas las opciones y espero a que terminase el proceso. Y esperó. Y esperó.

Cuando por fin pudo abrir el juego, su paciencia se agotó. Hacía tiempo que pasaba, y cada vez era peor. El ordenador se estaba volviendo insufriblemente lento. Sin duda, este era un caso para su nieto. Él sabría qué hacer.

Cuando Carlos se presentó en el despacho, le explicó la situación. Estaba dispuesto a presentarse en la tienda donde adquirió su PC para reclamar: el trasto sólo tenía un año y resultaba casi inservible. Pero tras investigar durante unos minutos, Carlos le dijo:


 – Abuelo, a este ordenador no le pasa nada. Bueno, nada que sea culpa de la tienda. Lo que pasa es que no tienes actualizado el sistema operativo y es posible que te haya entrado un virus.
– ¿Cómo? ¿Virus? ¿Actualizar? ¡Pero si lo compré hace menos de un año!
– Ya lo sé, abuelo. Pero hay que estar pendiente de estas cosas. Continuamente hay virus informáticos nuevos y hay que estar al día.
– Pues sí que estamos bien. Ya no sólo tengo que vacunarme de la gripe sino que también tengo que preocuparme de los virus del trasto este…
– Pues sí, abuelo, que hay que actualizarse, que los programas no son para siempre…
– Eso antes no pasaba. Entonces se hacían bien las cosas, para que durasen.
– Abuelo, que es por seguridad… 
El pobre Leonardo no entendía nada. Entonces recordó ciertos mensajes que el ordenador le mostraba en ocasiones acerca de la existencia de actualizaciones, mensajes que siempre descartaba por considerarlos un incordio. Dando por perdida ya su tarde de café y mus se dispuso a escuchar lo que su nieto tenía que contarle…
Y es que, a diferencia de los diamantes, las aplicaciones que instalamos en nuestros equipos no son para siempre. Nos hemos acostumbrado al rápido ritmo de evolución de la tecnología que utilizamos a diario.
De de la misma forma que las prestaciones y funciones mejoran continuamente, cada día se descubren nuevas vulnerabilidades que permiten que los delincuentes nos roben información, nos espíen, nos causen un perjuicio económico o usen nuestros equipos para fines delictivos.
Afortunadamente, los desarrolladores de software y los fabricantes de equipos trabajan para resolver esos problemas de seguridad tan pronto como se van descubriendo. Esas soluciones se nos ofrecen en la forma de actualización.

Nada es para siempre. Las aplicaciones y sistemas operativos, tampoco.



¿Qué son?

Las actualizaciones son añadidos o modificaciones realizadas sobre los sistemas operativos o aplicaciones que tenemos instaladas en nuestros equipos. Su objetivo es mejorar aspectos de funcionalidad y sobre todo de seguridad.
No debemos confundir tener una aplicación actualizada con tener la última versión. Podemos tener instalado y actualizado Microsoft Office 2003 a pesar de no tratarse de la última versión de este paquete de herramientas ofimáticas.
Los fabricantes no sólo comercializan nuevas versiones que incorporan mejoras, sino que mantienen un largo periodo de tiempo las antiguas versiones a través de actualizaciones.No debemos confundir tener una aplicación actualizada con tener la última versión. Podemos tener instalado y actualizado Microsoft Office 2003 a pesar de no tratarse de la última versión de este paquete de herramientas ofimáticas .

Las actualizaciones de software no son un fastidio. Al contrario, son esenciales para mantener la seguridad de nuestros dispositivos.

 

¿A qué afectan?

Cualquier programa es susceptible de tener fallos de seguridad. Por ello puede necesitar ser actualizado, independientemente del dispositivo en el que se encuentre instalado. Esto incluye los programas y sistemas operativos de ordenadores, tabletas, smartphones, consolas de videojuegos e incluso televisiones inteligentes. 

Imagen de un Windows actualizándose

Debemos ser conscientes de que en nuestros dispositivos existen aplicaciones que no hemos instalado de manera independiente, como pueden ser Java o Flash y que también necesitan ser actualizados.
Un caso especial en el caso de las actualizaciones son los antivirus, que sólo serán eficaces si los mantenemos actualizados. Las actualizaciones son las que incorporan la información para detectar los virus más recientes.

 

¿Quién las ofrecen?

Las actualizaciones son elaboradas y ofrecidas por los propios desarrolladores y fabricantes.

Imagen de la ventana de Windows Update
Captura de pantalla de las aplicaciones que deben actualizarse en un smartphone Android

En algunos casos publican los parches (así se llaman también las actualizaciones de seguridad) con gran rapidez. En otras ocasiones, los fabricantes tienen que adaptar los parches a sus dispositivos y el proceso no es tan rápido.
En este caso poco podemos hacer, más allá de ser conscientes del riesgo y no realizar comportamientos que nos puedan comprometer hasta que la actualización esté disponible.

 

¿Qué debo hacer?

Hemos de ser conscientes del riesgo que supone utilizar un equipo no actualizado. Una vez publicado un fallo de seguridad, cualquiera con los conocimientos adecuados puede utilizarlo para causarnos un perjuicio. Por eso es imprescindible que instalemos las actualizaciones tan pronto estén disponibles: cada día que pasamos sin ellas es un día que estamos en peligro. Por tanto, todos hemos de adoptar el hábito de cuidar de que nuestros dispositivos estén al día.
En muchos casos, las aplicaciones y dispositivos disponen de opciones de actualización automática, de forma que las instalan, de forma transparente para nosotros, tan pronto el fabricante o desarrollador las hacen públicas. Esta es la opción más recomendada ya que evita que tengamos que estar nosotros pendientes de esta tarea, que en ocasiones resulta un poco molesta.

Captura de pantalla de la ventana que muestra la forma en la que se pueden configurar las actualizaciones en Windows

Para facilitarnos el trabajo, existen herramientas que nos ayudan a saber si nuestros equipos están a la última. Para sistemas operativos Microsoft Windows se recomienda la utilización de este tipo de herramientas. Un ejemplo es PSI (Personal Software Inspector), que recopila el software que está instalado en el sistema y alerta de las aplicaciones que no están actualizadas. De esta manera cubrimos aquellas aplicaciones que no poseen un sistema de actualizaciones automático.

 

¿Qué precauciones debo tomar?

Los ciberdelincuentes han descubierto que la instalación de parches constituye un nuevo modo de infectar un dispositivo. Por ello ciertos sitios de Internet y ciertas aplicaciones nos ofrecen la instalación de actualizaciones falsas. Al aceptarlas, nuestro equipo quedaría infectado.
Por tanto, no debemos instalar nada que no haya sido canalizado desde los canales oficiales que proporcionan los fabricantes y desarrolladores.

Debemos huir de sitios "pirata", especialmente de aquellos que ofrecen aplicaciones o servicios gratuitos o extremadamente baratos.

Instalemos aplicaciones sólo de fuentes de confianza y siempre revisemos los privilegios por si fuesen excesivos o innecesarios para el propósito a que están destinadas.

 

Consejos finales

Si no mantenemos nuestros equipos al día nos exponemos a todo tipo de riesgos: robo de información, pérdida de privacidad, perjuicio económico, suplantación de identidad, etc.
Por tanto si queremos disfrutar de las ventajas de la tecnología debemos:
  • Vigilar el estado de actualización de todos nuestros dispositivos y aplicaciones.
  • Elegir la opción de actualizaciones automáticas siempre que esté disponible
  • Instalar las actualizaciones tan pronto como estén disponibles, especialmente las de los programas antivirus.
  • Ser cuidadosos con las aplicaciones que instalamos, huyendo de fuentes no confiables y vigilando los privilegios que les concedemos
  • Evitar hacer uso de aplicaciones antiguas que ya no dispongan de actualizaciones de seguridad.

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